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¡FELIZ NAVIDAD!

Ha llegado esta fecha tan importante para todo el mundo, también para los no creyentes, porque nos ha nacido el Salvador y Él viene a salvar a todos.

Estos últimos días, he de confesar, que no sentía la misma emoción de los años anteriores, parecía todo lo mismo, luces, nacimientos, árboles decorados, etc. Esperaba, como en aquellos tiempos esperaban los fariseos, que el Hijo de Dios viniera de manera espectacular, por eso vivía estos días con cierto hastío.

Ha llegado esta fecha tan importante para todo el mundo, también para los no creyentes, porque nos ha nacido el Salvador y Él viene a salvar a todos.

Estos últimos días, he de confesar, que no sentía la misma emoción de los años anteriores, parecía todo lo mismo, luces, nacimientos, árboles decorados, etc. Esperaba, como en aquellos tiempos esperaban los fariseos, que el Hijo de Dios viniera de manera espectacular, por eso vivía estos días con cierto hastío.

Pero este último domingo de Adviento, Señor tuvo para bien, hablarme a través de su Evangelio y las situaciones que vivía.

La lectura que escuchamos fue cuando el Arcángel Gabriel se le presenta a la Virgen María y ella da su Si a Dios. San Bernardo dice: “Que junto con el Arcángel, que esperaba la respuesta, se encontraba toda la creación, la humanidad pasada, presente y futura, tu y yo. Porque su Si cambiaria el mundo, la historia”.

Esto me hizo ver las cosas de distinta forma, porque es verdad junto a Gabriel también estaba yo esperando que María diera su Si, una sola y simple palabra ha cambiado mi vida. Ahora, es verdad que el Si de la Virgen es especial, pero ella es ejemplo de cómo deberíamos responder a las invitaciones del Dios.

Durante toda nuestra vida el Señor nos va preparando, como lo hizo con María, para que llegado el momento propicio, le respondamos, como lo hace con la Virgen; Él respetuosamente pregunta, nunca impone, aguarda nuestra respuesta y con Él toda la creación, si, porque nuestros actos no sólo nos repercuten a nosotros, sino a todos los que nos rodean. Jesús aguarda nuestra repuesta para nacer en nuestros corazones, una sola palabra nos separa del Magníficat vivido por María.

Así que esta Navidad, mi regalo a Jesús por su cumpleaños, es mi si, mi si cotidiano. Estoy tranquila porque se, que para cada si, Él me ha preparado y que cada si, por el que me pregunta, contiene su deseo profundo de mi felicidad. Los invito pues a darle muchos Sis a Jesús, si al perdón, si a la conversión, si al compartir, si a la paz, si a la hermandad y sobre todo si a su Amor. Démosle el si, a Aquel que es SI, a Aquel que por amor te ha dado su Si eterno. Las Hijas de san Pablo les desean Felices fiestas, que el Niño Jesús, el Dios-con-nosotros, los llene de bendiciones.

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